Conforme la innovación en el sector de la automoción mantiene su curso la clasificación de motores eléctricos sigue creciendo. Para los nuevos compradores esto puede ser un obstáculo a la hora de saber qué tipo de motor es el más adecuado para sus necesidades. En este artículo te contamos cómo funciona un motor de coche eléctrico y las distintas variantes que tienes disponibles actualmente.

Cómo funciona el motor de un coche eléctrico

Un motor de coche eléctrico tiene dos elementos clave: el estátor y el rotor. Por un lado, el estátor es la parte fija. Por otro lado, el rotor es la parte móvil. El primero tiene en su parte interior unos arrollamientos que son componentes que sirven para crear un campo magnético giratorio que se genera cuando pasa la corriente eléctrica. Gracias a este campo magnético se consigue mover el elemento fijo del rotor, que comienza a girar, acciona con ello unos engranajes y el coche eléctrico comienza a moverse.

Además de cómo se inicia el movimiento de un vehículo eléctrico es importante distinguir en cuanto a funcionamiento: cuándo se está en fase de aceleración y cuándo se está en fase de desaceleración.

En la fase de aceleración, la energía eléctrica llega al convertidor de la batería como corriente continua. Aquí se cambia a corriente alterna y se transmite al motor. Cuando llega, se acciona el rotor y, como hemos detallado, se inicia el movimiento del coche. En la fase de desaceleración, es decir, cuando accionamos el freno o dejamos de acelerar, el motor eléctrico genera una resistencia. Esta acción provoca que la energía cinética se convierta en corriente alterna, que pasa al convertidor. En este, la corriente alterna se transforma en corriente continua y se queda almacenada en la batería. Posteriormente es posible aprovechar esta energía para que al acelerar el coche eléctrico pueda de nuevo ponerse en movimiento.

Motores en el mercado

Cómo funciona un motor en el coche eléctrico ya lo tenemos claro. Ahora bien, esto no significa que todos los motores sean iguales. En la actualidad, podemos encontrar varios tipos de motores para coches eléctricos cada uno de ellos con sus propias prestaciones y peculiaridades.

Por un lado, tenemos los motores asíncronos. Son motores de corriente alterna, que en el mercado a lo mejor los has visto identificados como “motores de inducción”. Su principal característica es que el giro del rotor va a velocidad diferente que el campo magnético que provoca el estator. ¿Qué se consigue con esto? Pues un coche eléctrico más silencioso, más eficiente y también más económico.

Por otro, tenemos los motores de coches eléctricos síncronos, entre los que podemos diferenciar los que tienen imanes permanentes de los que usan reluctancia. Los motores síncronos con imanes permanentes mantienen velocidad de giro constante e idéntica entre rotor y estátor. Dependiendo de dónde está el campo magnético de inducción podemos estar hablando de flujo radial, que es el más frecuente, y flujo axial.

En ambos casos, este tipo de motor destaca por mejorar el rendimiento del coche eléctrico: poco ruido, poca vibración y mayor control de la velocidad. Sus altas prestaciones lo hacen más caro y, aún así, es el motor preferido en los híbridos. La otra modalidad de motor síncrono, la que usaba reluctancia conmutada o variable, cuenta con bobinas por las que pasa la corriente y crea el campo giratorio. El tamaño de estos motores y su baja potencia son desventajas importantes, pero aún así ofrecen una eficiencia envidiable y también son muy económicos.

Por último, tenemos un tipo de motor de coche eléctrico que funciona con corriente continua. Es el motor sin escobillas de imanes permanentes y también suele estar en coches híbridos. Su funcionamiento se hace con imanes presentes en el rotor, que son alimentados por el estátor continuamente. Como desventajas, generan poca potencia y encarecen de forma considerable el producto final. Sin embargo, son totalmente silenciosos y tan eficaces que no necesitan mantenimiento alguno.

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